lunes, 10 de agosto de 2015

#CRÓNICA 1. #VIAJE A #LAPONIA. LLEGADA A #HELSINKI. DESDE EL #AEROPUERTO AL #HOTEL.


Preparar una maleta llena de ropa de invierno, bajo los más de cuarenta grados del mes de julio, no había sido fácil. Acostumbrada a tener que llevar muchas medicinas, los repelentes de mosquitos, la mosquitera, los biquinis... esta maleta, en principio, no parecía muy complicada. Pero me costó seleccionar bien qué llevarme para combatir en frío. 

En el momento que cierro mi maleta, comienza mi viaje. A las dos en punto de la tarde, partía hacia la Estación de Santa Justa en Sevilla, para coger el AVE a Madrid que salía a las 15:00. El tren iba lleno y el espacio para la maleta, como siempre, ocupado. Me tocó sentarme junto a una encantadora mujer que iba a Córdoba y que era una gran viajera. Me contó sus aventuras por el mundo y su subida a las altas montañas. Su mirada brillaba al recordarlo y me transmitía su pasión por viajar. Retazos de esas historias, perdurarán para siempre en mi recuerdo. El tiempo y el trayecto, se nos hizo tan rápido, que sin darnos cuenta, ya nos estábamos despidiendo. Al momento, otra pasajera ocupó su asiento junto a mí. Una chica joven y su ordenador. Nos saludamos. Yo leí, el resto del camino, hasta llegar a Madrid, ella centrada en su ordenador. La llegada a Madrid como siempre, también llena de alegría y cariño. La sonrisa y el abrazo de Estela, me daban la bienvenida. 

Ella ultimó su maleta, mientras reíamos, felices por el reencuentro. Dormimos al intenso calor de la noche madrileña. El sonido del despertador, a las siete de la mañana, nos hacía presagiar los temidos "madrugones" del viaje.

A las ocho y media de la mañana, ya estábamos en el aeropuerto. Facturación de maleta y billete. En esta ocasión, volábamos con Finnair desde la terminal 4. Pasadas las nueve y media, hacíamos el embarque por la puerta J49. En autobús llegamos al avión y cómodamente esperamos sentadas en los asientos de la fila siete, la partida a las diez quince.



En Finlandia es una hora más tarde, así que después de un vuelo de cuatro horas y media, llegábamos al Aeropuerto de Helsinki a las tres y media de la tarde hora local. Durante el vuelo sólo nos ofrecieron "gratis" agua, café o zumo de arándamos. 

Recogida de maletas y un buen rato de espera, hasta que al fin, nos encaminamos al Hotel. Este viaje, ya sabía que iba a ser muy diferente a todos los que he hecho con anterioridad, pero aún así, no dejé de sorprenderme. Compartiría vivencias con un grupo amplio de personas de España y de Italia.



Este primer recorrido, desde el aeropuerto al hotel, siempre lo recuerdo. Son las primeras pinceladas que se marcan en mis retinas, sin tiempo a procesarlas, y que al final del viaje, recuerdo con cierta nostalgia. Las bicicletas estaban ya presentes.



...CONTINUARÁ...

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